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jueves, 21 de mayo de 2009

Premio a la flacura

Para Regina (jojojo)


Cuando este blog era un pequeño que apenas gateaba (hoy ya camina y se da sus madrazos) hice una entrada que decía:
¿Por qué quiero bajar de peso?

¿El motivo? Quería, justamente, bajar de peso. En ese momento expuse mis motivos, del más al menos importante. Sí, lo hice por mi ego dañado; porque me entró la crisis pre-30 (ahora estoy en la post-30); porque me sentía botarga del Dr.Simi y por otras razones menos relevantes.
Entre esos factores hubo uno que no anoté, pero era igual de grave:

El Tepozteco

  • Vivian cumplió años en enero, ¿de acuerdo?
  • ¿El lugar de la celebración? El Tepozteco, ¿por qué no?
  • ¿El desayuno? Unas quecas en el mercado y un litro de agua de saborrrrr.
  • ¿Las provisiones? Gatorades para todos y "tubitos" de miel.
  • ¿La tragedia humana? Serafín y yo nos detuvimos 874834275 veces a tomar aire (y a recoger nuestros pulmones).
  • ¿La mentada de madre? Ya CASI para llegar hasta arriba, hay unas escaleritititititas de metal que dicen "ascenso"... ¡Idiotas! ¿Lo demás fue día de campo? ¡Llegué echando el bofe!
  • ¿Valió la pena? Por la compañía y el rato pocamadre que pasamos, . Por la dignidad que perdí en esa estúpida subida, no.
Ese fue el foco rojo. Ya sé: para muchos suena elemental, pero tomen en cuenta que nunca en mi vida (es decir, después de la secundaria) había hecho ejercicio más de dos días consecutivos. Pos total que ayer me llaman por teléfono:
--Con Edgar Apanco, por favor
--Sí, él habla
--Hola, te llamamos del servicio médico de la escuela. ¿Puedes venir mañana entre 10 y 10:30?
[Edgar piensa rápidamente: han detectado mis mañanas moquientas en la escuela y han decidido que es influenza A H1N1 3.1416 y que lo mejor será aislarme en una cápsula].
--Sí, claro que puedo ir.
--¡Perfecto! Aquí te esperamos.

Para no hacer el cuento (más) largo: fui el que hizo mejor todo el show este de bajar de peso (9 kg) y darles un llegue esos niveles malvados de colesterol, azucar, grasa y anexos. Chéquense namás mi diploma. Una "foto vaciladora", si nos atenemos a las categorías de Plaqueta:

Esta será la última vez que hablaré de asuntos "de peso". Lo prometo. Y no: el premio no fue una toallita p'al sudor ni un llaverito chiflador. Fue un morral coqueto y una playera de los Borregos.


jueves, 23 de abril de 2009

Me siento Bob Esponja


No, no vivo en una piña debajo del mar ni soy el mejor amigo que puedes tener. ¿Por qué me siento así? Me explico: en tres meses bajé ocho kilos. De tener una condición paupérrima (así lo indican mis estudios previos) ahora soy “saludable”, con bajo riesgo por morir tras comerme dos tacos de carnitas o su equivalente. 
No obstante, mientras los kilos se van, algunas mañas, manías y traumas han llegado. He aquí los primeros que recuerdo:
  1. Síndrome de Bob Esponja. Es un poco frustrante ir al gimnasio y sentirme como el célebre personaje amarillo. Ya saben: mientras todo mundo está mamadísimo y levanta 78543095 kilos con un brazo, yo y mis bracitos con trabajos levantamos… tres barritas.
  2. Síndrome de Bonafont. Tomo agua como desquiciado y voy a… (ya saben dónde) tres millones de veces al día.
  3. Síndrome de la novia a dieta: ¡Leo las etiquetas de los productos! Calorías, sodio, carbohidratos, porciones por empaque. ¡Fue horrible, fue horrible!
  4. Síndrome de Fangoria (¿la han visto? Con un corsé se hace a webo una cintura de 18 centímetros). El clímax de la felicidad son las tallas en los pantalones. Ya no soy talla 33 o 34. Soy 31.
  5. Síndrome de calculadora Cassio: “Tres tacos al pastor se traducen en 20 minutos MÁS de caminadora. Chales”.

¡Extra!
¡El verdadero Bob Esponja! 
(la foto no la tomé yo, cabe aclarar)

jueves, 16 de abril de 2009

Te ves muy... repuestito

La primera vez que me dijeron eso, me emputé. La segunda me resigné: sabía que estaba en engorda, cual pavo navideño. (Nota del editor: ya bajé de peso, jojojo)

Malditos eufemismos: te joden de una forma suavecita, ingrata. Hoy, por ejemplo, me habla Omar y me dice: "Órale, ya vas a ser un adulto contemporáneo.Ni modo, a partir del martes escuchas MixFM".
Mmmmggggghhh!!! (Una vez más, onomatopeya de Marge Simpson)

Chales. Ni modo, a escuchar la canción feliz.

sábado, 21 de febrero de 2009

¿Por qué quiero bajar de peso?

(Y, como consecuencia, estoy haciendo harto ejercicio desde hace dos semanas)


Mis motivos (suponiendo que sumaran 100%), se dividirían así:

31% Factor Ego dañado (“Pero te vas a arrepentir”)
15% Sí da resultados: ya lo vi con Lau y Sandra
14% Factor “Yavoyacumplirtreintaasiquemasmevalecuidarme”.
11% Genética. Mi árbol genealógico está repleto de diabéticos e hipertensos, empezando por las ramas inmediatas superiores.
8% Factor “Propósito postergado ad-infinitum de Año Nuevo”.
6% Investigación de campo: en 10 días que llevo, no me he muerto y he aumentado exponencialmente mi aguante.
5% Factor “que-buenote-me-siento”. Antes me sentía la botarga del Doctor Simi. Ahora, al terminar de hacer ejercicio, me siento la persona más atlética del planeta. ¿A ustedes no les pasa?
4% Porque tengo una caminadora en la casa que durante 8 meses estuvo inactiva (pero sin telarañas: mi madre es muy limpia).
3% Factor “No tengo pretexto”: en la escuela hay un gimnasio hipermamón y ya me hicieron pruebas de todo (es un decir, claro) en el programa de Bienestar Integral.
2% Porque creo que al final del mentado programa dan un premio (¿una toallita pal sudor?)
1% Porque quiero competir en la carrera Nike 5 km… algún día