Ayer sábado me acosté con Laura. Y lo hicimos en -al menos- 10 camas distintas. También me acosté con un oso*.
Adivinaron: fuimos a comprar el colchón para su nuevo depa. Era una cosa de locos: colchón en el que te acostabas, colchón en el que te daban 738750 explicaciones: que si resortes independientes, que si forrados con tal madre, que si amoldables al cuerpo, que si con tecnología "spaensucasa-ynoeschoro", etcétera. Eso fue a mediodía. Ya por la noche hice la cosa mas ñoña del año: Mi prima Ale y yo fuimos a ver a Enrique Iglesias (¡Hey! Todos tenemos un placer musical culpable, ¿no?). ¿Por qué fui? Digamos que yo conocí a Enrique (musicalmente hablando, nunca he cruzado palabra con él) cuando iba... huy, en la prepa. Tenía 17 años y me dedicaron "Miente". Desde entonces ps me cae bien.
Total que ayer fue el concierto. No cantó "Miente" (¡chale!) y no voy a hacer la crónica, porque creo que francamente les vale pirulí (hay una reseña** que está dos-tres aquí, del Excélsior. También pueden preguntarle a Achi). Sólo diré que casi al final del concierto subió a una fan con nariz de Condorito***.
* [El oso de la foto NO es junto al que Edgar y Laura se acostaron. Ése era uno de peluche, trepado en un colchón Spring Air. El que se presenta en la imagen -real y grandote- es únicamente con fines ilustrativos].
** [Nótese cómo retomamos temas de la clase].
*** [By the way: próximo tema de clase: figuras literarias].