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sábado, 2 de mayo de 2009

¿Te acuerdas de...?


Apodos para los profesores, he conocido muchos. Pero rara vez han sido buenos. Eso sí: nada como "La Traganalgas" (así le decíamos a una profesora de primaria que caminaba contoneándose por toooodo el salón), "La Aeromoza" (que ahora hay por millares: 'misses' que llevan su arsenal didáctico en maletas con rueditas) o "El estuchito" o "Corazonzote", apodo que recibió un profesor que tuve en mi efímero (bueno, casi dos años) por la ENEP Acatlán.

(((En este momento se abre un graaaaaan paréntesis sobre "El Estuche". "El Estuche" era un profesor de economía. Su apodo (que en mi generación cambió por "Corazonzote") hacía alusión a su caja toráxica: estaba volteada. Era pequeñito y una buena persona, en realidad. Me tocó en primer semestre, cuando todo mundo llega más espantado que otra cosa.

Lo buena persona era invérsamente proporcional a la calidad de su clase: era horrible: sólo se dedicaba a hacerte escribir hasta que sucediera una de tres cosas:
  1. Los dedos te sangraran
  2. Se te hiciera un callo o te diera artitis
  3. Tuvieras expuesto el huesito de los dedos de tanto escribir
Sus trabajos, para los incautos, eran una pesadilla. Mis primas ya habían tomado clase con él, por lo cual su sabio consejo fue invaluable:
"Ni los lee.
Engargola varias veces el mismo trabajo
y hazle la plática mientras te lo califica".


---SPOILERS---
(ATENCIÓN: Los estudiantes DEBEN SALTARSE los siguientes renglones en rojo)
No hice eso: pero sí lo imprimí con una letrototota, unos margensotes y, como toque de distinción, lo engargolé (¿se siguen engargolando los trabajos?) con "arillo metálico, por favor".

El día de la entrega llegué nerviosísimo: los chones se me iban al subsuelo de los nervios.

--Profe, cómo está
--Muy bien, ¿y tú? [ni se sabía mi nombre]
--Igual, muy bien. Oiga, le mandan muchos saludos mis primas... [que también le vieron la cara, by the way]
--¿Quiénes son tus primas?
...y así siguió la plática pendeja...

MARCADOR FINAL:
Veces que volteó a ver el trabajo: UNA (la portada)
Minutos que platicamos: COMO CUATRO (en todo lo que pasaba las hojas y les ponía una palomota del tamaño de las nalgas de Galilea Montijo)

Al final, me fui con tremeeeeeeendo diecesote a mi casa. Claro, medio grupo privado del coraje. ¿Quién los manda a no tener primas?)))

¿Conozco mis apodos de profesor? ¡Claro! Pero no los voy a estar diciendo. Pero si saben de uno memorable, ps compártanlo, ¿no?
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