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El escenario era simple: una manta con una flor gigante. Nada de coristas. Nada de pantallas. Solo Alanis y cuatro músicos. Sólo Alanis y 6 mil fanáticos -de la vieja guardia y alguno que otro nuevo adepto-. Sólo Alanis y sus himnos.
Ahí estuvo el himno al despecho, en "You Oughta Know". Ahí estuvo el himno al agradecimiento, en "Thank U". Ahí estuvo el himno de toda una generación confundida, en "Hand In My Pocket". Y ahí estuvo mi nuevo himno: "Not As We".
Gritamos como locos. Myriam y yo. Bailamos como enajenados. Washawasheamos las canciones que no nos sabíamos. Nos desgañitamos con las que nos llegaron... no al corazón, sino a las entrañas (nota mental: ¿dónde jodidos quedan las entrañas?)
Al final, fui feliz (Alguna vez escuché decir: "¿Felices? Sólo las vacas"). Pues sí; fui feliz. Pinche Alanis. Sólo estuvo 90 minutos. Me quedó a deber "Crazy" y "Hands Cleans" y otras más. Pero me dejó con una sonrisota gigantesca. Me cae 're bien.
Sí: sus letras pueden sonar "arjonescas". Sí: después de tres rolas puede desesperar al 94.3% de la humanidad. Pero me gusta. Y me gusta que hace 10 años dejó de ser artista popular. No sé; siento que al no ser tan "masiva", sus letras son más mías. Es una mamada, pero así lo siento. Y así lo sentí ese día. Fue un buen día ese 16 de febrero.
"But this time I as I
and not as we"
and not as we"